jueves, 10 de julio de 2014

¿Por qué mis gustos se tiene que considerar sólo de chicos?

Desde que entré en preescolar he estado siempre rodeada de chicos. En primaria es cuando llegaron otras dos chicas a mi clase, pero aún así, sus gustos no eran "femeninos". 
Puede que por ello prefiera la compañía de chicos que de chicas, pero eso no implica que sólo tenga amigas, tan sólo que me siento más cómoda rodeada de gente del sexo opuesto. También, el hecho de crecer rodeada de niños, influyera en que mis gustos musicales, estilo de vestir o de videojuegos, pelis y libros se parezca al suyo. Pero... ¿Por qué etiquetar las cosas por géneros?
Nunca entenderé porqué mis gustos no están bien por ser una chica. ¿Por qué está mal que prefiera el Metal que la música Pop? No me gustan cantantes como Enrique Iglesias o Pablo Alborán. ¿Por ser una chica estoy obligada a escuchar esa música? No me parece justo...
También prefiero ver una peli de acción que una romántica, sinceramente estas me aborrecen notablemente. 
Prefiero pasarme la tarde con mis amigos hablando del nuevo juego que ha salido a la venta que estar con mis amigas hablando sobre lo bueno que está aquel chico de la esquina. Me llena más una tarde jugando y haciendo tonterías que pasarme todo el día en un centro comercial yendo de compras. ¿Qué tiene eso de divertido? 
Estoy cansada de que me critiquen por no tener los gustos que debería esperar de mi. ¿No se supone que pertenecemos a una sociedad moderna en la que hombres y mujeres somos iguales? Para eso aún falta demasiado...
Tampoco me gusta ir a las modas ni pasarme el día en tacones y minifalda. Las deportivas son mucho más cómodas.
Por mis gustos no me considero menos femenina, sólo que no me apasiona lo mismo que a la mayoría.

domingo, 6 de julio de 2014

4: Enfadado

-¡¿Qué le has hecho a Sam?!- agarrando a su madre del cuello la pegó contra la pared- Dime donde está, vieja bruja o...
-¿O qué?- le interrumpió su madre- ¿Vas a matarme? Si me matas, jamás sabrás donde está la estúpida de tu novia. Puede estar en la academia o en casa, o quizás en otro lugar- empezó a reírse malvadamente y, de un manotazo, apartó a su hijo.
Taku la miró con odio, sabía que no podía matar a su madre, o jamás encontraría a su novia. La risa de la Directora no hacía más que aumentar el odio y cabreo que sentía hacia ella. Necesitaba que le dijera dónde estaba Sam.
-¿Dónde está?
-¿Crees que soy tan idiota como para decírtelo?- volvió a reírse de la misma forma- No pienso contártelo nunca. Y yo soy la única que sabe donde se encuentra tu... "amiguita".
-¿Por qué me haces esto?- clava su mirada en la Directora- Prefiero que me tortures a mi a que la tengas a ella encerrada y torturándola.
-¿No es obvio, hijo mío? No la soporto. Y menos soporto que estés con ella. Además, al parecer, en esta época os beneficias mutuamente. ¿Qué mejor día para raptarla que cuando sangra?
-¡¿Cómo puedes ser tan zorra, madre?!- rugiendo golpea a su madre, partiéndole el labio- ¿Acaso te ha hecho algo malo?
-¡Es un demonio! ¡No puedes salir con una de ellos! ¡Jamás te lo permitiré, niño estúpido!- decía esto mientras escupía la sangre que le caía del labio y le entraba en la boca.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no puedo estar con la única chica por la que alguna vez he sentido algo más que deseos de beber de ella?!
-Porque demonios y vampiros somos enemigos y jamás nos debemos juntar con ellos. Y menos nuestra familia con la de ella.
-Me da igual lo que pienses. Iré a por ella. Y te demostraré lo equivocada que estás, vieja- sale del despacho de su madre dando un golpe a la puerta.
Cierra los ojos y cuando los abre éstes ya había tomando de nuevo su tono normal. Esta cabreado con su madre y eso impulsaba sus deseos de encontrar a su pequeña. No pararía hasta encontrarla. Mataría por ello si fuera necesario.

Visiones de futuro #2

Habían pasado ya varias horas, pero, con el mismo resultado. El chico aún no se había fijado en las marcas de su cuello y al ser un día oscuro y tener la casa totalmente cerrada, tampoco sabía que el sol le molestaba. Empezaba a desesperarle lo estúpido que aquel chico parecía. No le quedaba otra que decírselo ella mismo, porque, a ese paso, pasarían siglos y él seguiría sin darse cuenta.
Se alisó la camisa y llamó al timbre, esperando a que Marc abriera. Escuchó una como alguien gritaba algún insulto dentro de la casa y la puerta no tardó en abrirse y aparecer por ella el chico al que acababa de transformar.
-¡Hola, Marc!- lo saludó con una cálida sonrisa dibujada en su rostro. Él se quedó mirándola, confuso.
-Perdona..., ¿nos conocemos?- Marc tenía los ojos casi cerrados, el sol le dañaba la vista y le molestaba en la piel.
-Tú a mi no, pero yo a ti sí. ¿Puedo pasar?
-Claro... -se hizo a un lado invitándola a pasar, aunque su cara aun reflejaba lo perplejo que se encontraba. Esa chica no le sonaba de nada.
Erica se dirigió al salón y allí se sentó en el sofá cruzando sus piernas. En el televisor había una partida del GTA V en pausa. Eso era lo que había estado haciendo Marc todo el día. Él se sentó a su lado y cerró el juego, tenía la sensación de que aquella visita le iba a arruinar su día.
-Mi nombre es Erica- empezó a hablar en un tono tranquilo, que confortaba al chico-. Soy un vampiro y te trasformé esta misma noche.
Marc la miró perplejo. ¿Qué era qué? Esa había sido la presentación más extraña de su vida. ¿Cómo iba a ser él un vampiro? Era imposible. Aunque, no sabía lo equivocado que estaba al respeto. 

viernes, 4 de julio de 2014

3: Asustada

Al fin alguien la sacaría de allí. ¿Cuánto llevaría encerrada? Seguro que no había pasado más que un par de días, porque sino Taku ya habría ido en su busca.
El pomo de la puerta empezó a descender, lentamente, ésta se fue abriendo. Al no haber demasiada claridad no era capaz de saber a quién pertenecía esa sombra que se podía apreciar a través del hueco de la puerta. No pasaron muchos segundos hasta que quedó totalmente abierta y finalmente pudo ver quién era el que estaba al otro lado.
-¿Decepcionada, pequeña? ¿Esperaba que fuera el asqueroso de tu novio?- mientras hacía estas preguntas retóricas cerraba la puerta para que ella no pudiera lograr adivinar en dónde se encontraba encerrada.
Ella lo miró, ni se inmutó en contestarle, el único ruido que salió de su garganta fue el de un rugido, que expresaba todo el odio y la ira que sentía.
-Vamos, vamos, señorita Night, te haré pasarlo bien el tiempo que estés aquí encerrada, ¿o es que prefieres seguir jugando con ese asqueroso cuchillo?- la mira, con una sonrisa falsa, y le arrebata de sus manos ensangrentadas el cuchillo que había utilizado para eliminar aquellos excesos de sangre de su organismo- Yo mismo me encargaré de que sangres, tanto como quieras. ¿O preferías que fuera tu asqueroso novio quien lo hiciera, mientras mordía y chupaba la sangre de tu cuello?
Cabreada ya, la joven diablilla intenta romper las cadenas que cubrían sus manos. El hombre que había entrado a la celda se reía de ella, de una forma escandalosa y que la cabreaba aún más.
-No podrás romperlas, están hechas para poder soportar la ira de gente mucho más fuerte que tú, además, como ya te habrás dado cuenta, aquí tu magia no sirve, es una prisión mágica, para gente de tu calaña-escupía estas palabras con odio y en su cara ya no había ni rastro de aquella fría sonrisa-. Asquerosos mestizos, abominaciones que jamás deberían haber nacido.
Se tiró hacia él, pero las cadenas no le permitieron acercarse lo suficiente, estaba a apenas unos centímetros de su cuello, dispuesta a estrangularlo. Como respuesta a este impulso, aquel extraño la abofeteó con fuerza, de forma que de su labio comenzó a emanar sangre.
-¿Intentabas matarme, zorra?-sus ojos se nublaron y empezó a reírse de forma sádica.
Ella empezaba a estar asustada.