El primero el levantarse de su asiento y en reunirse con el Anciano fue el padre de Nana.
-Confío en ustedes- le dijo a los chicos.
-Gracias señor Mutou- le agradeció Taku.
Poco a poco se le van uniendo los otros líderes de los clanes. Taku, contento, lamió la mejilla de su novia antes de saltar al suelo retomando su aspecto humano. El Anciano miró a sus otros dos compañeros en busca de apoyo.
-Verán- comenzó a decir Taku-, en mi clan somos muy estrictos con los contratos- miró a todos los demonios incluyendo a su novia.
-¿A qué te refieres?- Preguntó ella.
-Lo siento amor, pero necesito un pelín de tu sangre- sonrió y miró a los padres de Nana-. Y ustedes ya saben de que les hablo- sacó un papel en apariencia antiguo y lo firmó-. Cada uno de ustedes deberá firmar el papel, el cual será guardado por la familia Night.
-Acepto el cambio de trato hacia los mestizos y los familiares- informó el segundo de los Ancianos.
-Y vuestro acuerdo- matizó el tercero, uniéndose al resto.
-Aquellos que estén de acuerdo, por favor, firmen- les animó Taku.
Los demonios se fueron acercando de uno en uno para ir firmando el contrato.
-¿Incluso yo?- Preguntó Sam.
-Sé que no es necesario, pero sí.
-¿Para qué necesitas mi sangre?- Volvió a preguntar mientras firmaba.
Taku la mordió y bebió un poco de ella y, tras eso, le entregó el papel.
-Tenía un poco de hambre- le sonrió-. Guárdalo bien.
Mientras los demonios los miraban, Sam comenzó a reírse y Taku volvió a tomar aspecto de gato negro.
-Chico... No creo que sea el mejor sitio para alimentarse...- Comentó uno de los Ancianos.
-Lo siento, pero mejor eso a acabar sediento y bebiendo de una forma aún más obvia. Además, deberían acostumbrarse a ello, aunque no sea de buena educación, muchos vampiros no tienen ni idea de que es así y simplemente beberán como si yo mismo estoy delante.
-No es agradable cuando Takumu tiene demasiada hambre- informó Sam.
-Eso es cierto- lo confirmó el señor Mutou.
-¿Y qué ocurre si alguien incumple alguna parte del tratado?
-Verán...- Comenzó a informar Taku-. No es un contrato normal. En caso de que alguien incumpla algo, como matar a alguien de la otra especie, por ejemplo, el resto de los que lo firmaron serán informados de forma mágica. Después, entre todos, ya se verá cuál es el mejor castigo.
Los demonios asintieron y. cuando lo Ancianos dieron permiso y dieron por finalizada la reunión, fueron saliendo de la sala de reuniones. Sam cogió a su novio en brazos y salió de allí.
Mi pequeño lugar seguro en donde dejo volar mi imaginación con diferentes historias y en el que escribo lo que siento.
miércoles, 8 de julio de 2015
martes, 7 de julio de 2015
Visiones de futuro #13
Marc dormía destapado y boca abajo sobre la cama mientras que Erica estaba sentada a su lado, esperando a que el chico despertara. La chica le sonreía y esperaba con ansia a que el joven se despertara, le gustaba pasar tiempo con él, desde que lo había encontrado, su fuga, en cierta medida, se había vuelto más llevadera y tenía curiosidad por comenzar su entrenamiento.
Pasaron aún unas pocas horas más hasta que Marc se despertó y bostezando, se fijó en que Erica estaba sentada a su lado.
-Erica... ¿Qué haces aquí?
-Buenos días guapo. Esperar a que te despertaras, ¿no es obvio?
-¿Has estado aquí todo el rato?
-Sí. Venga, levántate y vístete y desayuna rápido.
Dicho esto la vampiresa salió de la habitación, dejando al chico bastante incrédulo, seguía sin entender a aquella chica.
En menos de quince minutos Marc ya se había reunido con Erica en el jardín.
-Bueno, ¿y qué vamos a hacer?- Le preguntó a su entrenadora.
-Hoy no haremos muchos, solo quiero comprobar de lo que eres capaz de hacer actualmente.
Él asintió y comenzó de inmediato su entrenamiento. Lo primero que hicieron fue correr un poco por el pueblo, pero, el chico, en seguida se agotaba, no tenía demasiado aguante. Siguieron con algunos estiramientos y, como Erica ya se imaginaba, el chico no era demasiado flexible.
-Vamos cielo, aguanta un poco más- le animaba ella sonriente.
Tras hacer una pequeña pausa para comer siguieron con los entrenamientos. Marc levantaba las pesas mejor de lo que la chica se imaginaba, para no ser un chico muy musculado ni deportista, tenía más fuerza de lo que parecía, ese hecho animó a Erica. El joven aguantó bastante tiempo haciendo pesas hasta que, agotado, las dejó en el suelo y miró a la chica con cara cansada.
-¿Queda algo más hoy?
-Me temo que sí- le sonrió una vez más ella-. Pelear un poco contra mi.
Él asintió y poniéndose en pie, empezó su ataque a su entrenadora. Erica era mucho más rápida que él, por lo que los ataques del chico jamás llegaban a tocarla si quiera. Divertida, decidió ser ella la atacante y comprobar la rapidez y los reflejos del chico. Con un movimiento rápido se agachó y estirando su pierna mientras giraba derribó al chico, lo que no se esperaba y la hizo caer era que Marc la agarrase en el último momento. Ambos, estando uno encima del otro, se empezaron a reír y, tras un pequeña mirada a los ojos, se besaron.
Pasaron aún unas pocas horas más hasta que Marc se despertó y bostezando, se fijó en que Erica estaba sentada a su lado.
-Erica... ¿Qué haces aquí?
-Buenos días guapo. Esperar a que te despertaras, ¿no es obvio?
-¿Has estado aquí todo el rato?
-Sí. Venga, levántate y vístete y desayuna rápido.
Dicho esto la vampiresa salió de la habitación, dejando al chico bastante incrédulo, seguía sin entender a aquella chica.
En menos de quince minutos Marc ya se había reunido con Erica en el jardín.
-Bueno, ¿y qué vamos a hacer?- Le preguntó a su entrenadora.
-Hoy no haremos muchos, solo quiero comprobar de lo que eres capaz de hacer actualmente.
Él asintió y comenzó de inmediato su entrenamiento. Lo primero que hicieron fue correr un poco por el pueblo, pero, el chico, en seguida se agotaba, no tenía demasiado aguante. Siguieron con algunos estiramientos y, como Erica ya se imaginaba, el chico no era demasiado flexible.
-Vamos cielo, aguanta un poco más- le animaba ella sonriente.
Tras hacer una pequeña pausa para comer siguieron con los entrenamientos. Marc levantaba las pesas mejor de lo que la chica se imaginaba, para no ser un chico muy musculado ni deportista, tenía más fuerza de lo que parecía, ese hecho animó a Erica. El joven aguantó bastante tiempo haciendo pesas hasta que, agotado, las dejó en el suelo y miró a la chica con cara cansada.
-¿Queda algo más hoy?
-Me temo que sí- le sonrió una vez más ella-. Pelear un poco contra mi.
Él asintió y poniéndose en pie, empezó su ataque a su entrenadora. Erica era mucho más rápida que él, por lo que los ataques del chico jamás llegaban a tocarla si quiera. Divertida, decidió ser ella la atacante y comprobar la rapidez y los reflejos del chico. Con un movimiento rápido se agachó y estirando su pierna mientras giraba derribó al chico, lo que no se esperaba y la hizo caer era que Marc la agarrase en el último momento. Ambos, estando uno encima del otro, se empezaron a reír y, tras un pequeña mirada a los ojos, se besaron.
sábado, 4 de julio de 2015
l) Vuelta a la academia
Iris besó a Hermi antes de proponer lo que tenía en mente.
-Cariño, lo que creo que deberías hacer es volver a la academia y, desde allí, investigar a dónde se han ido los chicos, si siguen vivos o no o mismo si siguen en la academia como si nada.
-¿Volver a ese sitio? ¿Estás loca Iris? ¡La señora Arai me matará si no te llevo presa!
-No lo hará, no te preocupes. Yo iré contigo, no te preocupes.
-¿Crees que te dejaré venir para que esa vieja loca te rapte?
La chica se empezó a reír. Le gustaba saber que su amante se preocupaba por ella.
-Hermi, no voy a ir con este aspecto. Parte del camino lo haré con mi forma de animal. Sí, ya se que un tigre es un tanto sospechoso, pero aquí no. ASí que, una vez allí cambiaré de aspecto físico mediante un encantamiento.
-No voy a conseguir que cambies de idea, ¿verdad?- Resopló él.
-Pues no. Además... Seguro que yendo tú solo no serás capaz de llevar todo a cabo y te dejarás capturar por esa vampiresa.
-Bueno... Si no queda otra, dejaré que me acompañes.
La le sonrió y volvió a besarlo y él correspondió al suave beso de su chica mientras la pegaba a él.
Durante los siguientes días los chicos se dedicaron a preparar un par de mochilas con todo lo que iban a necesitar para llevar a cabo aquel plan y su largo viaje de regreso a la academia. Hermi recuperó su viejo bastón de mago, desde que entrara por primera vez a la casa de Iris no lo había vuelto a coger y se había quedado guardado en el armario de su habitación. Iris, por su parte, metió en su mochila alguna que otra poción que les pudiera hacer falta y cogió, también, su grande y polvoriento libro de hechizos.
Antes de partir Hermi le enseñó a la chica en un mapa el lugar exacto en el que se encontraba la academia. Ella suspiró al comprobar el largo camino que deberían recorrer, sabía que tardarían mucho tiempo en volver a su casa y poder disfruta de nuevo de las maravillas que había aprendido el joven mago a hacer en la cama.
El chico guardó el mapa en su mochila y tras comprobar que su chica ya estaba transformada en tigresa, partío a su nueva aventura.
-Cariño, lo que creo que deberías hacer es volver a la academia y, desde allí, investigar a dónde se han ido los chicos, si siguen vivos o no o mismo si siguen en la academia como si nada.
-¿Volver a ese sitio? ¿Estás loca Iris? ¡La señora Arai me matará si no te llevo presa!
-No lo hará, no te preocupes. Yo iré contigo, no te preocupes.
-¿Crees que te dejaré venir para que esa vieja loca te rapte?
La chica se empezó a reír. Le gustaba saber que su amante se preocupaba por ella.
-Hermi, no voy a ir con este aspecto. Parte del camino lo haré con mi forma de animal. Sí, ya se que un tigre es un tanto sospechoso, pero aquí no. ASí que, una vez allí cambiaré de aspecto físico mediante un encantamiento.
-No voy a conseguir que cambies de idea, ¿verdad?- Resopló él.
-Pues no. Además... Seguro que yendo tú solo no serás capaz de llevar todo a cabo y te dejarás capturar por esa vampiresa.
-Bueno... Si no queda otra, dejaré que me acompañes.
La le sonrió y volvió a besarlo y él correspondió al suave beso de su chica mientras la pegaba a él.
Durante los siguientes días los chicos se dedicaron a preparar un par de mochilas con todo lo que iban a necesitar para llevar a cabo aquel plan y su largo viaje de regreso a la academia. Hermi recuperó su viejo bastón de mago, desde que entrara por primera vez a la casa de Iris no lo había vuelto a coger y se había quedado guardado en el armario de su habitación. Iris, por su parte, metió en su mochila alguna que otra poción que les pudiera hacer falta y cogió, también, su grande y polvoriento libro de hechizos.
Antes de partir Hermi le enseñó a la chica en un mapa el lugar exacto en el que se encontraba la academia. Ella suspiró al comprobar el largo camino que deberían recorrer, sabía que tardarían mucho tiempo en volver a su casa y poder disfruta de nuevo de las maravillas que había aprendido el joven mago a hacer en la cama.
El chico guardó el mapa en su mochila y tras comprobar que su chica ya estaba transformada en tigresa, partío a su nueva aventura.
miércoles, 1 de julio de 2015
14: Comienza el cambio (Cuarta parte)
-Señor Arai..- comenzó a hablar uno de los Ancianos-, el asunto es más complicado de lo que vos veis.
-Para mi las cosas son muy simples- respondió Taku-, también en mi clan hay extremistas que están en contra, pero es muy sencillo, tiene órdenes de no tocar a un demonio y, el primero que lo haga, morirá- dijo esto tranquilo, sin cambiar de posición.
-No solo es vuestra raza, ¿y los licántropos, sirenas y demás?
-Las sirenas jamás se han metido en los asuntos más allá de la superficie del mar- contestó Sam con voz tranquila-. Los ángeles y demonios somos enemigos por naturaleza, eso seguirá así. Y los licántropos...- miró a Taku esperando que el respondiera a eso.
-Los licántropos desde siempre han sido enemigos de los vampiros y eso no es algo que pueda cambiar aunque quisiera, por lo tanto, las cosas con ellos seguirán como hasta ahora y se evitarán peleas y guerras innecesarias.
Taku se puso en pie sobre la mesa a la vez que lo hizo otro de los Ancianos, este era mucho más viejo que el anterior y, en su rostro, no reflejaba estar conforme ni de acuerdo con lo que los chicos proponían. Miró fijamente a Sam antes de seguir hablando.
-Desde que ha llegado no ha causado más que problemas.
-Intento solucionar aquellos que vuestra quinta nos ha dejado de herencia- replicó mientras Taku se ponía frente a ella.
-Voy a deciros algo, a todos ustedes, si no fuera por Samantha estaríais muertos. Así que, tened cuidado con decir que no da más que problemas.
-¿Nos está amenazando?- Preguntó otro demonio.
-No. Solo digo la verdad. ·En ningún momento se me ocurriría amenazar a un demonio después de decirles a los de mi clan que no les tocaran ni un pelo.
-Venerables Ancianos- comenzó a decir el primer Anciano que hablara, el más joven de los tres-, líderes de los cinco Clanes originales y señor Arai- los miró a todos antes de seguir-. Estos jovencitos tiene razón. Desde hace tiempo que hemos tratado mal a nuestros hios mestizos, sin darles oportunidad a aprender. La señorita Night es un claro ejemplo de que con paciencia y práctica se consigue un pleno control- miró a Taku-. En tanto en cuanto, con los vampiros, el señor Arai creo que ha demostrado con creces que merecemos establecer de una vez por todas la paz entre nuestras especies. Antiguamente, vampiros y demonios éramos los mayores aliados.
Taku y Sam miraron a aquel Anciano, asombrados por sus palabras y agradecidos por su comprensión.
-Le agradezco su apoyo, señor- le sonrió Taku.
-¿Y bien? ¿Qué opinan ustedes?- Preguntó el Anciano mirando a sus compañeros.
-Para mi las cosas son muy simples- respondió Taku-, también en mi clan hay extremistas que están en contra, pero es muy sencillo, tiene órdenes de no tocar a un demonio y, el primero que lo haga, morirá- dijo esto tranquilo, sin cambiar de posición.
-No solo es vuestra raza, ¿y los licántropos, sirenas y demás?
-Las sirenas jamás se han metido en los asuntos más allá de la superficie del mar- contestó Sam con voz tranquila-. Los ángeles y demonios somos enemigos por naturaleza, eso seguirá así. Y los licántropos...- miró a Taku esperando que el respondiera a eso.
-Los licántropos desde siempre han sido enemigos de los vampiros y eso no es algo que pueda cambiar aunque quisiera, por lo tanto, las cosas con ellos seguirán como hasta ahora y se evitarán peleas y guerras innecesarias.
Taku se puso en pie sobre la mesa a la vez que lo hizo otro de los Ancianos, este era mucho más viejo que el anterior y, en su rostro, no reflejaba estar conforme ni de acuerdo con lo que los chicos proponían. Miró fijamente a Sam antes de seguir hablando.
-Desde que ha llegado no ha causado más que problemas.
-Intento solucionar aquellos que vuestra quinta nos ha dejado de herencia- replicó mientras Taku se ponía frente a ella.
-Voy a deciros algo, a todos ustedes, si no fuera por Samantha estaríais muertos. Así que, tened cuidado con decir que no da más que problemas.
-¿Nos está amenazando?- Preguntó otro demonio.
-No. Solo digo la verdad. ·En ningún momento se me ocurriría amenazar a un demonio después de decirles a los de mi clan que no les tocaran ni un pelo.
-Venerables Ancianos- comenzó a decir el primer Anciano que hablara, el más joven de los tres-, líderes de los cinco Clanes originales y señor Arai- los miró a todos antes de seguir-. Estos jovencitos tiene razón. Desde hace tiempo que hemos tratado mal a nuestros hios mestizos, sin darles oportunidad a aprender. La señorita Night es un claro ejemplo de que con paciencia y práctica se consigue un pleno control- miró a Taku-. En tanto en cuanto, con los vampiros, el señor Arai creo que ha demostrado con creces que merecemos establecer de una vez por todas la paz entre nuestras especies. Antiguamente, vampiros y demonios éramos los mayores aliados.
Taku y Sam miraron a aquel Anciano, asombrados por sus palabras y agradecidos por su comprensión.
-Le agradezco su apoyo, señor- le sonrió Taku.
-¿Y bien? ¿Qué opinan ustedes?- Preguntó el Anciano mirando a sus compañeros.
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