miércoles, 15 de julio de 2015

16: ¿En serio te parece bien?

A la salida de la asamblea los esperaba el padre de Sam, sonriente. Al verlos aparecer les indicó que les siguiera y, juntos, fueron de camino hacia la casa familiar. Taku miró confuso a su novia, no entendía por qué quería hablar con ellos.
Al llegar a la vieja mansión los tres se dirigieron hacia el salón de la casa, una vez allí, Sam y su padre se sentaron cada uno en un sillón diferente, Taku seguía en brazos de su novia con su aspecto de gato.
-¿Qué es lo que quiere, señor Night?- Preguntó Taku.
-Por favor, hijo, para hablar contigo me resulta bastante incómodo hacerlo así. Toma tu forma humana.
El chico obedeció y se sentó al lado de su novia.
-Gracias. ¿Cómo os ha ido en la reunión?
-Bueno...- Comenzó Sam-. No nos han matado, y eso ya es un gran paso. Aparte de que ha firmado un trato con la familia Arai.
-¿Cómo?
-Eso- respondió Taku-. Y los contratos con mi familia son inquebrantables. He usado uno de los viejos papeles de mi madre. Si alguien incumple una sola parte de lo especificado en ese tratado, todos lo sabrán y ese traidor será inmediatamente enviado a las mazmorras de mi casa, y de allí no se puede escapar. Bueno... Y entre todos los clanes firmantes se decidirá el castigo pertinente...
-Lo que pactamos fue que ningún vampiro atacará a los demonios y viceversa- empezó a explicar la hija del se3ñor Night las cláusulas del tratado de paz-. También añadimos que se debe tratar a los mestizos como demonios puros, educarlos y ayudarles a controlarse. Aparte de eso, logramos devolverle la dignidad perdida a los familiares, aunque creo, que esa será la parte que más va a costar cumplir.
-¡Eso es increíble, hija!
-Ya...
-Pero... Por favor, ten mucho cuidado. Estoy seguro de que intentaran matarte- miró a Taku a los ojos-. Por favor, cuida mucho de mi hija.
-Eso haré- le juró el chico-. ¿Está de acuerdo con que sea yo quién la cuide? ¿No tiene ella un familiar?
-Sí, lo tiene. Ya lo conoces y es un gran chico que siempre la ha cuidado... Pero, sé que tú, como su novio, la cuidarás aún mejor y que, haga lo que haga, nunca lograré separaros.
-¿Lo dices en serio papá? ¿Puede seguir con Taku?- Preguntó ilusionada la joven demonio.
El viejo demonio asintió y ella, emocionada, abrazó a su padre.
-Pero juro que como le pase algo malo, por mínimo que sea, me encargaré de matarte, sin importarme el castigo posterior por incumplir ese tratado vuestro. Que por cierto.., ¿dónde está?
-Tranquilo, señor Night, cuidaré de su hija. No permitiré que le hagan daño y jamás me perdonaría el hacérselo yo- sonrió el chico-. Y el papelito lo tiene su hija, y ella será quien lo guarde.

martes, 14 de julio de 2015

Visiones de futuro #14

Los chicos dormían desnudos y abrazados en la misma cama. A aquel beso inesperado le siguieron otros, cada uno de ellos más apasionados que el anterior. Poco a poco, les fue sobrando la ropa, de la cual se iban desprendiendo como podían, tirándola allí donde se la sacaban. Cuando llegaron a la cama de Erica ya a ninguno le quedaba sobre su piel el menor rastro de tela. Él tiró a la vampiresa sobre el duro colchón y, poniéndose sobre ella, le acabó haciendo el amor de una forma lujuriosa mientras, ella en medio de la excitación, mordió al joven repetidas veces, bebiendo de él apenas unas gotas de sangre con cada dentada y eso, en lugar de pararlo o molestarlo, lo encendía aun más en la cama, resultando un juego intenso y agotador.
Siguieron durmiendo hasta que el sol comenzó a molestarles. Marc se levantó de un salto y cerró con rapidez la ventana.
-Joder... ¡Cómo me molesta hay el puto sol!- Gruño molesto y se volvió a acostar abrazando a la vampiresa.
-Sí... Hay días que la luz nos molesta más- le respondió ella sin quitar se cara de debajo de la almohada.
El chico se rió y empezó a besarle la espalda. Hoy no le apetecía entrenar, aunque estaba seguro de que Erica le obligaría a salir de cama y seguir con su entrenamiento. A pesar de lo que el chico se había imaginado. no tenía agujetas ni dolor de ningún tipo pero, estaba seguro de que eso debía a su nueva condición como vampiro, bueno, aunque por lo que le había explicado Erica aquella tarde, no era un vampiro completo, sino que aún era medio humano.
-Venga, chico guapo, deja mi espalda tranquila. Que tenemos mucho que hacer.
Él suspiró y se separó y ella, riéndose por lo bajo, le dio un pequeño beso al chico.
-¿No eras tú el que quería entrenar para poder defenderse solito?- Le preguntó divertida.
-Sí...
-Pues venga, vamos a la cocina, que de seguro que te mueres de hambre.
Los chicos se vistieron ropa deportiva y bajaron a la cocina. Realmente Marc no tenía demasiado apetito, por lo que se preparó una buena taza de café con un par de tostadas.
El entrenamiento de hoy comenzó por una pequeña carrera por el pueblo, lo que les sirvió a ambos de calentamiento. Para seguir prosiguieron por donde lo había dejado ayer, en un combate cuerpo a cuerpo.

Siguieron con el entrenamiento hasta bien entrada la noche, con apenas un par de descansos de media hora para que Marc comiera un poco. 
Agotado, el chico se dejó caer de rodillas sobre la hierba del jardín, Erica sonriendo y satisfecha por el trabajo conseguido aquel día, le regaló un pequeño beso en los labios.
-Elegido, creo que es hora de ambos vayamos de caza. Hace dos días que no pruebas la sangre y, con todo este esfuerzo físico, te sed debe de haber aumentado notablemente, a parte de que no es bueno no alimentarse regularmente.
Él se limitó a asentir y a alejarse corriendo a gran velocidad, dejando que sus instintos y sentidos más animalescos lo guiasen. La vampiresa lo seguía de cerca, pues ella también empezaba a tener sed, ya que la poca sangre que había tomado mientras se acostaban no era suficiente como para saciarla.
El chico siguió el rastro de un animal, el cual no tardó en encontrar y se abalanzó sobre él, clavándole los colmillos sobre la yugular y comenzando a beber con ansia. Una vez se hubo saciado, dejó el cadáver del animal a un lado y empezó a buscar a Erica. Seguir el rastro de su compañera era bastante más difícil que seguir el de un animal, ella sabía moverse sin dejar huellas. Marc caminaba despacio, intentando localizarla, pero por más que lo intentaba, no encontraba nada que lo ayudase a guiarse. 
Tras un rato y desesperado por no encontrarla, empezó a llamarla a gritos.
-Ay guapo- se rió la chica que aparecía detrás de él-. Vamos a tener que practicar esto de seguir huellas.

jueves, 9 de julio de 2015

Dejar atrás un lugar llamado IES A Paralaia

 Hace ocho años entré, con bastante miedo, en el instituto que me tocaba por pertenecer a un determinado colegio. Ese instituto, tan grande y extraño para mi, era el IES A Paralaia.
Aquel día de septiembre posé por primera vez mies pies sobre las baldosas de una de las aulas de aquel desconocido edificio. Cohibida, miré a las pocas personas que conocía, el resto me asustaba, socializar nunca había sido lo mío. Junto a una vieja amiga busqué un pupitre libre al final del aula, aunque era pequeña y apenas tenía dos filas. Al llegar el tutor nos cambió de sitio, por socializar, y me sentó con una persona que no conocía. Por fortuna, poco a poco fui conociendo a mis nuevos compañeros, algunos de ellos, con le tiempo, serían con los que más me llevaría y en los que más confiaría.
De ese primer día ya han pasado casi diez años. A pesar de un par de malos recuerdos, de burlas recibidas por no ser como los demás, en aquel centro educativo ha sido donde, hasta el momento, he pasado los mejores momentos de mi vida y ahora, con nostalgia, escribo estas líneas.
Han sido varios los profesores que me han educado, no solo intelectualmente sino también moralmente. Ellos me han enseñado a ser más fuerte, a tener mayor confianza en mi misma y a luchar por mis sueños.
Ahora, en esta tarde de verano, a punto de ponerse el sol, dejo vagar mi mente por los pasillos de aquel edificio: miro con nostalgia los rostros de mis compañeros, sonrío a los fantásticos conserjes que tenemos y presto mi atención, aunque en ocasiones no sea fácil, a lo que están diciendo los profesores.
Con el tiempo he aprendido que incluso las asignaturas que más aborrecía me han enseñado algo.
De mi profesora de ética, ciudadanía y filosofía he aprendido a valorar y a apreciar el poder del conocimiento y de que nunca hay que dejar de sorprenderse por las pequeñas cosas. De ella también aprendí a ser mejor persona, a ayudar a los que lo necesiten y a dejar que me ayuden pero, lo siento profe, para eso aún me faltan un par de clases.
Por los profesores de francés me acabé enamorando  de un bello país y una hermosa lengua.
Con los profesores de educación física aprendí lo importante que es el deporte, aunque seamos sinceros, sigo siendo muy perezosa.
Gracias a los profesores de mis ambas lenguas maternas, el gallego y el castellano, comprendí el gran poder que se puede mostrar con unas pocas palabras. También, gracias a ellos, me aficioné a la escritura, aunque debo aún mejorarla, y consiguieron que amara aún más la lectura.
Con la profesora de ciencias para el mundo contemporáneo choqué de lleno con la cruda realidad y me hizo comprender lo bien que estoy yo realmente y lo destruido que está el mundo por culpa de unos pocos. Ella me enseñó algunas cosas y formas de mejorar mi entorno y a valorar lo que tenemos y, como no, a odiar a Monsanto.
Los profesores de biología consiguieron que sintiera curiosidad por todo lo que me rodea y que aprendiera como funciona el mundo.
Los profesores de sociales e historia me mostraron cómo era el mundo antes de que yo existiera. Es bueno conocer la historia para poder imaginar cómo será nuestro futuro.
Los profesores de plástica y música cultivaron mi interés por las artes.
Con los profesores de matemáticas descubrí lo difícil que puede llegar a dos.
Los profesores de física y química me mostraron la magia que se puede llegar a crear con un par de sustancias y la forma en que se mueven los objetos.
Con los profesores de tecnología e informática comprendí que lo mío no era estar entre cables.
De los profesores de inglés aprendí que no a todos se le da bien este idioma.
El profesor de religión me enseñó a respetar las otras religiones y culturas.
Y ahora yo, con mis humildes letras, quiero agradecerles a mis profesores y compañeros todo lo que aprendí a su lado en estos ocho años y agradecerles también toda la ayuda y apoyo que me dieron durante todo ese tiempo.
A pesar de que me vaya de ese lugar, sé que su recuerdo permanecerá intacto.

m) Otra vez aquí

Pasaron varios días hasta que la pareja llegó cerca de la academia. Se alojaron en un pequeño hotel de la zona usando nombres falsos.
-Cari, deja que te acompañe- insistía Iris-
-No.
-Vamos... Por fa...- Le empezó a poner ojitos de cachorro mientras le hablaba en voz suave.
-No, Iris, no me vas a convencer. Da igual que te ocultes o cambies tu aspecto, fijo que esa vieja bruja sabe que eres tú. Voy a ir solo.
-Pero...
-No. Espérame aquí. Ya te compensaré bien luego- dicho esto se rió y se despidió de su chica con un pequeño beso.
Salió del hotel y en menos de cinco minutos ya se encontraba dentro del recinto de la academia. En todos esos meses que él había estado fuera nada había cambiado, aunque eso no le sorprendió.
Los jardines estaban desiertos a esa hora de la mañana, algo normal pues era pleno verano y ya apenas quedaban alumnos en aquel lugar, solo quedaban los que tenían que recuperar alguna asignatura o aquellos que no tenían a donde ir. Entró al edificio principal y se dirigió al despacho de la directora, esperaba encontrar allí a la señora Arai, sino, no sabía donde poder encontrarla. Una vez frente al despacho llamó a la puerta y esperó una respuesta.
-Pase- respondió la voz de la mujer desde el interior. Hermi entró sin vacilar-. ¡Ah! Es usted, señor Owen, ya creía que había muerto. ¿Y bien? ¿Dónde está la hechicera?
-Muerta señora... No he podido evitar que se suicidara de camino hasta aquí. He estado tantos meses vigilándola para nada...- Mintió el chico según lo acordado con Iris.
-¡Es usted un inútil!- Vociferó la señora Arai-. ¡Lárguese de mi vista y no vuelva jamás a mi academia! ¡Ya no me sirve de nada!
-¿Perdone?
-Sí, imbécil, he expulsado al cabrón de mi hijo y a la puta de su novia. Y usted ya no me sirve de nada. ¡Lárguese y no vuelva!- Gritó amenazante y cabreada.
-¿Dónde puedo encontrar a su hijo?
-¿Para qué lo quiere saber?- Se rió- ¿Acaso le va a contar lo que he hecho? Buena suerte. Takumu te matará nada más enterarse que ha intentado matar a su apestosa novia. Y lárguese de una vez.
El chico salió de allí. Aquella visita había sido inútil
-¡Joder! ¿Y ahora cómo mierda voy a encontrar a Sam y a Taku?- dijo para si.
-¿Buscas a mi hermano?- Preguntó una voz a su espalda.