viernes, 20 de diciembre de 2013

Vamos a calentar la silla #23

-Con que tu no me mataste?
-Exacto primita. No no te maté. Fuiste tu sola.
En ese momento me hervía la sangre. Me estaba poniendo nerviosa. Me agarre la cabeza y grité. Quería que desapareciese. Quería matarlo. Me di la vuelta y me fui.
-Mona, si quieres matarme, hazlo. Aunque seguro que no eres capaz...
Eso tubo que decir. Justo eso. Y no se lo iba a dejar pasar. Agarre un palo del suelo y me dirigía hacia el.
-Vaya, con que vuelve la niñita.
-No me llames así Alfred-estaba ya cerca- nunca me llames así-alcé el brazo y se lo clave en el estomago.

Fin de la 1ª Temporada
de
Vamos a Calentar la Silla

Happy Holidays!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Vamos a calentar la silla #22

Ese chico nuevo era el que era mi "primo", el adolescente que habían adoptado mis tíos. Un joven indio, de piel, pelo y ojos oscuros. No podía ser real, pero lo era, tanto como el corte que aún tenía en el pecho.
-¡Eh! ¡Nuevo! Siéntate con nosotras- miré a mi amiga, le había ofrecido sentarse con nosotras y él había aceptado. Se sentó detrás de nosotras- Yo soy Carla y esta es mi Diana, pero la llamamos mona. Y ellas dos Amanda y Jane. ¿Tú cómo te llamas?
-Yo me llamo Alfred Encantado. Me acabo de mudar a esta ciudad con mis padres.
Ignoré la charla que ambos tenían, mi mente daba vueltas. No sabía qué sentido tendía nada de lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo había pasado de ser adulta a otra vez una adolescente?
Cuando llegamos al instituto bajé de última, para no tener que cruzarme con Alfred, pero el me estaba esperando con su típica sonrisa irónica. Cuando me acerqué a él me agarró del brazo y me llevó a un lugar apartado.
-Venga, Mona, no me digas que no te alegras de verme. Si sé que me adoras.
-¡¿Qué ha pasado?!
-Que te has equivocado y tienes que volver a empezar. No me gusta que la gente juegue mal, te doy una segunda oportunidad porque te he cogido cariño.
-¡Me mataste!
-Baja la voz, primita, no creo que quieras que te tomen por loca en tu colegio, ¿verdad?- se rió de una forma un tanto siniestra-. Yo no te maté, lo hiciste tú misma...

jueves, 5 de diciembre de 2013

Vamos a calentar la silla #21

Así que mis tíos no habían adoptado a nadie... Me dio un mareo. No estaba comprendiendo nada.
Al menos no tenía clase. Mi madre me pregunto si al día siguiente iría, y le dije que si. Aunque pasaran tantos años de acabar secundaria aun me acordaba de todo.
Al día siguiente me desperté como era de costumbre. La marca en el pecho casi había desaparecido. Pero tenía que ir a clase. Recogí las cosas y caminé hacia la parada. Allí estaban mis amigas de cuando era pequeña.
    -Vamos Mona, que llegas tarde- dijo Jane- O no quieres sentarte con EL-CHICO-NUEVO?!?!?
    -El chico nuevo? Venga Jane, déjate de tonterías, quien iba a cambiarse de instituto a mediados de curso?
    -Que si Mona, hay un chico nuevo. Está unas tres paradas más adelante-dijo Amanda- Mira, por allí llega el bus.
Así que un chico nuevo. Mis compañeras ya tenían algo de lo que hablarme durante el almuerzo. Al llegar a la supuesta parada donde subía el nuevo me dio un escalofrió. Algo raro pasaba. No sabía muy bien que era, pero algo no coincidía. Amanda me dio un codazo y me dijo que mirase a las escaleras. Estaba subiendo el chico nuevo. De pronto el autobús se quedo en silencio
No me lo podía creer... allí estaba, era real. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Vamos a calentar la silla #20

Todo estaba oscuro, posiblemente me encontraría en la habitación de algún hospital, aún me duele el pecho a causa de la puñalada del hijo de puta de mi primo. Me encontraba cansada y bastante desorientada, algo normal después de haberme quedado inconsciente y, seguramente, la pérdida de una gran cantidad de sangre.
Una luz cegadora se encendió en la habitación, con lo que tuve que taparme con las sábanas para que el brillo no me cegase.
-¡Diana!-abrí mucho los ojos. Aquella voz que me llamaba era la de mi madre. Pero, no podía ser ella. Me había mudado bastante lejos del hogar familiar. Aunque, realmente no sabía cuanto tiempo había pasado desde la puñalada-  ¡Arriba! ¡Qué vas a llegar tarde a clase!
Se fue dando un portazo. No comprendía nada. ¿Clase? Había años que había acabado los estudios. Decidí salir de cama y verme en un espejo.
Cuando lo hice no podía creer lo que estaba viendo. Tenía el aspecto de cuanto tenía 16 años, más o menos, y aún iba al instituto. Por eso mi madre me había gritado para que despertase. Busqué mi móvil y miré la fecha. No me lo podía creer, era el día siguiente a la visita de mi tío.
Los ladridos de mi perro sonaban fuera, pero, no podía ser, ya que estaba muerto, excepto que llevase puesto aquel dichoso collar que me había jodido la vida. Así era, colgaba de mi cuello.
-Mamá, me encuentro mal... Mejor hoy no voy a clase- me volví a meter en cama. No mentía, me encontraba realmente mal. Y cuando mi madre vino a comprobarlo, tenía muy mal aspecto, así que aceptó que me quedase en casa.
Dormí hasta el medio día, cuando me desperté decidí darme un baño. Al desnudarme y verme en el espejo pude apreciar una marca rosada en mi pecho, como si hubiera sido herida. Al tocarla me molestaba notablemente. Eso quería decir que todo lo ocurrido no había sido un sueño, ¡había sido real! Pero, lo que no entendía, era como había llegada al momento en el que me encontraba, todo carecía de sentido.
Me senté delante del ordenador para retomar mi investigación y comprobar si había algo guardado en él, pero, como era de esperar estaba vacío. Sobre las dos de la tarde mi madre me llamó para comer. Le iba a preguntar acerca de la visita de mi tío. Tubo que haber pasado algo aquel día, algo que provocase que yo me econtrase allí de nuevo.
-Mamá, ¿qué sabes acerca del hijo adoptivo del tío?
-Sí que estás mal- mi madre me miró con preocupación, pero inmediatamente comenzó a reír- No tiene ningún hijo, ¿acaso lo has visto ayer con él y su mujer?