Ya ha pasado un año desde que escribí mi primer post y creé este Blog junto a mi amigo Ghost. Durante todos este meses hemos escrito historias conjuntamente y por separado. Cada uno siguiendo su estilo.
No todas las publicaciones han sido iguales, variaban según nuestros estados de ánimo. Había meses en los que apenas publicábamos un par de post, por motivos escolares o personales.
Durante todo este año me han pasado muchas cosas. Todas ellas se han visto reflejadas en cada linea que he escrito. Algunas han sido buenas, como el regreso de un buen amigo mío del que llevaba ya demasiado tiempo sin saber nada, y otras han sido malas, alguna depresión que me causó un bloqueo a la hora de escribir. Incluso ha habido momentos que sentí que no debía seguir escribiendo en el Blog, apartarlo de mi vida y dedicarme a otra cosa. Pero, por suerte, al final siempre decidía volver.
Con cada publicación siento que voy mejorando mi forma de expresarme, quizás no sea cierto, pero intento que así sea. No es mi intención que me lea todo el mundo, pero me emociona ver que lo que escribo se lee, incluso fuera de España. Para mi, poder seguir escribiendo, es un pequeño deseo hecho realidad.
Sólo quería agradecer a todas esas personas que han logrado que ese sueño pueda seguir creciendo día a día y que valga la pena dedicar unas horas de mi vida a escribir y publicarlo.
Gracias por leernos a lo largo de este año.
Espero seguir aquí durante mucho más tiempo.
Un saludo,
Samy.
Mi pequeño lugar seguro en donde dejo volar mi imaginación con diferentes historias y en el que escribo lo que siento.
miércoles, 23 de julio de 2014
sábado, 19 de julio de 2014
6: Cansado
Los días seguían pasando y no encontraba a Samy por ninguna parte que recordase que soliera frecuentar su chica. Tampoco había rastro de su olor o su presencia. Su madre sabía como hacer desaparecer a la gente y que ésta sólo pudiera ser encontrada si ella lo deseaba. Había registrado cada rincón de la casa familiar, pero el resultado era el mismo.
Empezaba a estar harto de que nadie supiera darle una respuesta acerca del paradero de la joven demonio. ¿Cómo podía ser que nadie la hubiera visto en estes últimos días? Eso era algo imposible, aunque al parecer, eso no era así.
El problema de estar sin ella, a parte de esa soledad que sentía, era que tenía que alimentarse de otras chicas. Y, para su desgracia, la cantidad de sangre que tenía que tomar para alimentarse era mayor de la que tomaría si fuera la de Sam. Esto era debido a que el poder que le daba la sangre de la diablilla era mayor que el del resto de ellas y, después de llevar meses mordiéndola sólo a ella, su cuerpo se había acostumbrado a recibir una mínima cantidad de energía.
Tras unas cuantas horas de búsqueda sin éxito, se sienta en un banco de un parque. Cierra los ojos, mientras un recuerdo le viene a la cabeza.
Taku estaba tranquilo por uno de los jardines de la academia de su madre, mirando a una chica, sonriendo, se acerca a ella y la besa.
-Sam, te amo.
- Y yo a ti también, amor- dijo ella tras responderle al beso.
Sam lo abrazó y le sonrió, mientras, Taku comenzó a darle varios besos en el cuello y morderle el lóbulo de la oreja, de una forma juguetona.
-Amor... No me muerdas la oreja...- le dijo, sonrojada, tras reírse de forma divertida.
-¿Por?
-Ya sabes porqué.
Vuelven a besarse durante un rato. Seguían abrazados en medio del jardín de su academia, felices por tenerse mutuamente, sin importarles el resto.
Suspira. Echaba de menos no tener con él a su novia. Pero más echaba de menos poder besarla y morderle la oreja como a ella tanto le gustaba. Empezaba a estar cansado...
Empezaba a estar harto de que nadie supiera darle una respuesta acerca del paradero de la joven demonio. ¿Cómo podía ser que nadie la hubiera visto en estes últimos días? Eso era algo imposible, aunque al parecer, eso no era así.
El problema de estar sin ella, a parte de esa soledad que sentía, era que tenía que alimentarse de otras chicas. Y, para su desgracia, la cantidad de sangre que tenía que tomar para alimentarse era mayor de la que tomaría si fuera la de Sam. Esto era debido a que el poder que le daba la sangre de la diablilla era mayor que el del resto de ellas y, después de llevar meses mordiéndola sólo a ella, su cuerpo se había acostumbrado a recibir una mínima cantidad de energía.
Tras unas cuantas horas de búsqueda sin éxito, se sienta en un banco de un parque. Cierra los ojos, mientras un recuerdo le viene a la cabeza.
Taku estaba tranquilo por uno de los jardines de la academia de su madre, mirando a una chica, sonriendo, se acerca a ella y la besa.
-Sam, te amo.
- Y yo a ti también, amor- dijo ella tras responderle al beso.
Sam lo abrazó y le sonrió, mientras, Taku comenzó a darle varios besos en el cuello y morderle el lóbulo de la oreja, de una forma juguetona.
-Amor... No me muerdas la oreja...- le dijo, sonrojada, tras reírse de forma divertida.
-¿Por?
-Ya sabes porqué.
Vuelven a besarse durante un rato. Seguían abrazados en medio del jardín de su academia, felices por tenerse mutuamente, sin importarles el resto.
Suspira. Echaba de menos no tener con él a su novia. Pero más echaba de menos poder besarla y morderle la oreja como a ella tanto le gustaba. Empezaba a estar cansado...
miércoles, 16 de julio de 2014
Visiones de futuro #3
-Perdona... Me ha parecido escuchar que soy un vampiro- Marc sonríe a Erica mientras dice esto, intentando no perder la compostura.
-Sí, así es. Me alegro de que te lo estés tomando tan bien. No esperaba una reacción como esta. Más bien que me tomaras por loca y no me creyeras.
-¡¿Pero tú que coño te has fumado?! ¡¿Cómo cojones vamos a ser vampiros?!- se pone en pie y la mira.
-Si... Me esperaba una reacción como esa.
-¡Es que no puedes llegar a una casa de un desconocido y decirle que es un vampiro! ¡Eso no hay quien se lo crea!
-Calmate, Marc- lo mira, con una sonrisa y sin perder la compostura.
-¡¿Qué me calme?!- su voz sonaba por toda la habitación.
-Sí- clava sus ojos en los de Marc y le obliga a callarse usando su autoridad-. No podrás volver a hablar hasta que yo no quiera que lo hagas. Y así mejor, porque esta historia que tengo que contarte es bastante larga y es importante que aceptes ser mi aprendiz. No es por presionarte pero, tú eres quien salvará al mundo de la destrucción de los Cazadores.
>>Mira. Los vampiros existimos desde hace siglos, menos que los humanos, por supuesto, pero no tardamos demasiado en aparecer, al igual que otras criaturas como demonios o hombres lobos. Para que te hagas a una idea, al principio, sólo existía bondad en el mundo, ya sabes, ángeles, magos blancos y humanos. Pero como siempre, aparecen algunos que ansiaban con hacerse con todo el poder y llegar a gobernar sobre la tierra- para para tomar aire y lo mira-. Tampoco te voy a contar todo tal cual fue. Te lo resumiré bastante.
>>Un día. algunos ángeles, humanos y magos, decidieron intentar ese, digamos golpe de estado. Obviamente fracasaron y fueron castigados, siendo convertidos en las criaturas que somos ahora o en muchas otras. Aparecieron los demonios, los vampiros, sirenas y demás. Los magos se dividieron, había aparecido la magia negra. Como todo, también aparecieron los primeros humanos que intentaban acabar con esas bestias, ellos eran los conocidos como Los Cazadores, sene entrenaban para darnos caza y matar, sin excepciones.
>>El por qué de que te convirtiera a traición en vampiros, es porque el Oráculo indicó que tú eres el Elegido, aquel que acabaría con esa lucha ancestral. Ya que, como es obvio, no todos somos bestias ni merecemos la muerte. No todos tuvimos elección, algunos nacimos así y otros fueron creados.
Marc la mira, perplejo, no sabía que pensar acerca de lo que acaba de escuchar. Aún le quedaban muchas preguntas que hacerle.
-Sí, así es. Me alegro de que te lo estés tomando tan bien. No esperaba una reacción como esta. Más bien que me tomaras por loca y no me creyeras.
-¡¿Pero tú que coño te has fumado?! ¡¿Cómo cojones vamos a ser vampiros?!- se pone en pie y la mira.
-Si... Me esperaba una reacción como esa.
-¡Es que no puedes llegar a una casa de un desconocido y decirle que es un vampiro! ¡Eso no hay quien se lo crea!
-Calmate, Marc- lo mira, con una sonrisa y sin perder la compostura.
-¡¿Qué me calme?!- su voz sonaba por toda la habitación.
-Sí- clava sus ojos en los de Marc y le obliga a callarse usando su autoridad-. No podrás volver a hablar hasta que yo no quiera que lo hagas. Y así mejor, porque esta historia que tengo que contarte es bastante larga y es importante que aceptes ser mi aprendiz. No es por presionarte pero, tú eres quien salvará al mundo de la destrucción de los Cazadores.
>>Mira. Los vampiros existimos desde hace siglos, menos que los humanos, por supuesto, pero no tardamos demasiado en aparecer, al igual que otras criaturas como demonios o hombres lobos. Para que te hagas a una idea, al principio, sólo existía bondad en el mundo, ya sabes, ángeles, magos blancos y humanos. Pero como siempre, aparecen algunos que ansiaban con hacerse con todo el poder y llegar a gobernar sobre la tierra- para para tomar aire y lo mira-. Tampoco te voy a contar todo tal cual fue. Te lo resumiré bastante.
>>Un día. algunos ángeles, humanos y magos, decidieron intentar ese, digamos golpe de estado. Obviamente fracasaron y fueron castigados, siendo convertidos en las criaturas que somos ahora o en muchas otras. Aparecieron los demonios, los vampiros, sirenas y demás. Los magos se dividieron, había aparecido la magia negra. Como todo, también aparecieron los primeros humanos que intentaban acabar con esas bestias, ellos eran los conocidos como Los Cazadores, sene entrenaban para darnos caza y matar, sin excepciones.
>>El por qué de que te convirtiera a traición en vampiros, es porque el Oráculo indicó que tú eres el Elegido, aquel que acabaría con esa lucha ancestral. Ya que, como es obvio, no todos somos bestias ni merecemos la muerte. No todos tuvimos elección, algunos nacimos así y otros fueron creados.
Marc la mira, perplejo, no sabía que pensar acerca de lo que acaba de escuchar. Aún le quedaban muchas preguntas que hacerle.
lunes, 14 de julio de 2014
5: Nostálgica
Seguían pasando los días y ella seguía encerrada en aquella maldita y mugrienta celda. Ahora incluso le había puesto cadenas rodeando su cuello y cintura. Todo aquello empezaba a consumir su energía. Se encontraba más débil y cansada que nunca.
Lo único que le permitía conservar su cordura eran los momentos vividos con Taku. Cerraba los ojos y enviaba su mente al lugar donde esos recuerdos se encontraban, un lugar muy alejado de allí...
Se encontraba acostada boca abajo en su cama, tapada únicamente por una fina sábana, que ni siquiera le cubría todo su cuerpo. Al poco nota como unas manos pasan lentamente por su espalda, como intentando no despertarla, pero ella ya lo estaba, con lo que se gira y le sonríe. Él le devuelve una sonrisa y la besa con ternura.
-Buenos días, princesa- su novio hablaba en voz baja y tranquila, sin dejar de sonreír.
-Buenos días, amor- ella, aún dormida, le contesta con la voz algo ronca y lo abraza con ternura.
Taku la aprieta a él y le besa su cabeza, Sam apoya la cabeza en los pectorales de él y sonríe. Le encantaba poder estar así con alguien como él.
-Sam, tengo hambre... ¿Puedo?- dice mientras le aparta el pelo del cuello.
Ella asiente. Había pasado de odiar que le mordiera a gustarle e incluso excitarle. Taku acerca la boca a su cuello y empieza a lamérselo, tras ello la muerde débilmente, mientras sus colmillos iban perforando la piel de la chica y poco a poco de su cuello empieza a emerger sangre y él empieza a chupársela lentamente, disfrutando de su sabor. Sam tenía los ojos cerrados, mientras pega a Taku más a ella y le acaricia la espalda. Notaba como su sangre salía con calma por las dos pequeñas marcas de su cuello. No le preocupaba alimentarlo, total se recuperaría en cuestión de segundos, aunque ella no había empezado a hacerlo por gusto, sino porque, a pesar de que ahora ya no era así, su chico era bastante sanguinario y no soportaba ver como él hacía sufrir a otras chicas para poder alimentarse.
Pasan aún un par de minutos hasta que él despega los labios del cuello de la chica y le lame las pequeñas gotitas que quedaban en el mordisco. Tras ello, besa a su novia con ternura. Sam, a pesar de no ser un vampiro, había acabado por acostumbrarse a besar a su novio cuando sus labios aún tenían aquel regusto a sangre.
-Sabes que no es necesario que me alimentes, amor- le acaricia la mejilla.
-Lo sé, y sabes que me da igual.
-Te quiero, Sam.
Una bofetada demasiado fuerte la trae de vuelta, aquel estúpido la había sacado de sus recuerdos.
-No dejaré que tu mente se aleje y puedas conservar la cordura, zorra.
Ella lo mira, desafiante. Pero, realmente estaba cansada y se sentía nostálgica...
Lo único que le permitía conservar su cordura eran los momentos vividos con Taku. Cerraba los ojos y enviaba su mente al lugar donde esos recuerdos se encontraban, un lugar muy alejado de allí...
Se encontraba acostada boca abajo en su cama, tapada únicamente por una fina sábana, que ni siquiera le cubría todo su cuerpo. Al poco nota como unas manos pasan lentamente por su espalda, como intentando no despertarla, pero ella ya lo estaba, con lo que se gira y le sonríe. Él le devuelve una sonrisa y la besa con ternura.
-Buenos días, princesa- su novio hablaba en voz baja y tranquila, sin dejar de sonreír.
-Buenos días, amor- ella, aún dormida, le contesta con la voz algo ronca y lo abraza con ternura.
Taku la aprieta a él y le besa su cabeza, Sam apoya la cabeza en los pectorales de él y sonríe. Le encantaba poder estar así con alguien como él.
-Sam, tengo hambre... ¿Puedo?- dice mientras le aparta el pelo del cuello.
Ella asiente. Había pasado de odiar que le mordiera a gustarle e incluso excitarle. Taku acerca la boca a su cuello y empieza a lamérselo, tras ello la muerde débilmente, mientras sus colmillos iban perforando la piel de la chica y poco a poco de su cuello empieza a emerger sangre y él empieza a chupársela lentamente, disfrutando de su sabor. Sam tenía los ojos cerrados, mientras pega a Taku más a ella y le acaricia la espalda. Notaba como su sangre salía con calma por las dos pequeñas marcas de su cuello. No le preocupaba alimentarlo, total se recuperaría en cuestión de segundos, aunque ella no había empezado a hacerlo por gusto, sino porque, a pesar de que ahora ya no era así, su chico era bastante sanguinario y no soportaba ver como él hacía sufrir a otras chicas para poder alimentarse.
Pasan aún un par de minutos hasta que él despega los labios del cuello de la chica y le lame las pequeñas gotitas que quedaban en el mordisco. Tras ello, besa a su novia con ternura. Sam, a pesar de no ser un vampiro, había acabado por acostumbrarse a besar a su novio cuando sus labios aún tenían aquel regusto a sangre.
-Sabes que no es necesario que me alimentes, amor- le acaricia la mejilla.
-Lo sé, y sabes que me da igual.
-Te quiero, Sam.
Una bofetada demasiado fuerte la trae de vuelta, aquel estúpido la había sacado de sus recuerdos.
-No dejaré que tu mente se aleje y puedas conservar la cordura, zorra.
Ella lo mira, desafiante. Pero, realmente estaba cansada y se sentía nostálgica...
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