Por petición de unas amigas en lugar de continuar la historia de Hermi e Iris como tenía pensado, haré una segunda parte del fragmento h). Esta vez, a petición de las mismas, seré algo más explícita.
Con ello aumenta un poco la extensión que tenía pensado que tuviera la historia y la vuelve algo más erótica.
Un saludo,
Samy Night
Mi pequeño lugar seguro en donde dejo volar mi imaginación con diferentes historias y en el que escribo lo que siento.
sábado, 6 de junio de 2015
jueves, 4 de junio de 2015
h) Un juego ardiente
Ya habían pasado varias semanas desde que Hermi se instalara en el hogar de Iris. La relación de ambos había mejorado, pasando de ser simples desconocidos a ardientes amantes. El joven ya casi había olvidado el motivo por el cual había ido junto a la chica, ya ni pensaba en la joven a la que amaba, solo podía pensar en Iris y en lo que deseaba que sus cuerpos se juntasen.
Los sirvientes se había acostumbrado a tener al nuevo inquilino, incluso al nuevo alboroto que había aparecido tras la fugaz relación de los dos magos.
Hermi se encontraba dándose un baño, tranquilo metido en el agua caliente y con espuma, relajándose tras un largo día de exploración. Adoraba investigar aquel maravilloso lugar en el que se encontraba, no solo por la grata compañía, sino por la belleza del lugar. Enjabonaba su cuerpo cuando alguien abrió la puerta del baño y entró.
-Iris, ¿qué haces aquí?- Preguntó él sorprendido por verla allí.
La chica, sonriendo y sin responder, se quitó la bata de seda que llevaba sobre su cuerpo desnudo, a dejo resbalar y caer lentamente sobre su piel. Hermi la miraba embobado, sin ser capaz de reaccionar. La joven se metió en la bañera y pegó su cuerpo al del chico y comenzó a besarlo. El chico siguió el beso con ganas y no tardó en jugar con la lengua de Iris. Sus manos se movían rápidas por sus cuerpos, acariciándose y abrazándose. Los labios de Hermi besaban la delicada piel del cuello de la hechicera, haciendo que su respiración fuera más rápida.
Al rato llevaron su juego al dormitorio. Iris se agarraba con fuerza a las sábanas que cubrían la cama, mientras sus suspiros resonaban toda la habitación. Hermi, sobre ella, besaba y acariciaba cada milímetro de su piel, parándose más en el pecho de su amante, Separándose ligeramente, miró como el pecho de la chica se movía a causa de su rápida respiración y su pulso acelerado. Sonriendo, la penetró lentamente y empezó a moverse sobre ella.
Las manos de Iris comenzaba a bajar por la espalda del chico, mientras sus uñas se clavaban en su piel. Sus cuerpos sudorosos se pegaban cada vez más. Los besos eran cada vez más intensos, no solo en los labios, sino en cada parte del cuerpo. Sus respiraciones se hacían una mientras sonaban sus gemidos por todo el lugar. El ritmo de sus movimientos cambiaba, en busca del placer, la profundidad de las penetraciones se adaptaba al deseo de Iris.
Exhaustos se abrazaban con una sonrisa en el rostro. Hermi se encontraba feliz en aquel lugar, sin misiones, sin obligaciones y sin una horrible directora que le obligase a atacar a personas que le gustaban. De pronto, el chico, se acordó del motivo por el cual estaba allí. Miró a Iris que sonreía entre sus brazos y, suspirando, decidió contarle la verdad.
-Iris, tenemos que hablar...
Los sirvientes se había acostumbrado a tener al nuevo inquilino, incluso al nuevo alboroto que había aparecido tras la fugaz relación de los dos magos.
Hermi se encontraba dándose un baño, tranquilo metido en el agua caliente y con espuma, relajándose tras un largo día de exploración. Adoraba investigar aquel maravilloso lugar en el que se encontraba, no solo por la grata compañía, sino por la belleza del lugar. Enjabonaba su cuerpo cuando alguien abrió la puerta del baño y entró.
-Iris, ¿qué haces aquí?- Preguntó él sorprendido por verla allí.
La chica, sonriendo y sin responder, se quitó la bata de seda que llevaba sobre su cuerpo desnudo, a dejo resbalar y caer lentamente sobre su piel. Hermi la miraba embobado, sin ser capaz de reaccionar. La joven se metió en la bañera y pegó su cuerpo al del chico y comenzó a besarlo. El chico siguió el beso con ganas y no tardó en jugar con la lengua de Iris. Sus manos se movían rápidas por sus cuerpos, acariciándose y abrazándose. Los labios de Hermi besaban la delicada piel del cuello de la hechicera, haciendo que su respiración fuera más rápida.
Al rato llevaron su juego al dormitorio. Iris se agarraba con fuerza a las sábanas que cubrían la cama, mientras sus suspiros resonaban toda la habitación. Hermi, sobre ella, besaba y acariciaba cada milímetro de su piel, parándose más en el pecho de su amante, Separándose ligeramente, miró como el pecho de la chica se movía a causa de su rápida respiración y su pulso acelerado. Sonriendo, la penetró lentamente y empezó a moverse sobre ella.
Las manos de Iris comenzaba a bajar por la espalda del chico, mientras sus uñas se clavaban en su piel. Sus cuerpos sudorosos se pegaban cada vez más. Los besos eran cada vez más intensos, no solo en los labios, sino en cada parte del cuerpo. Sus respiraciones se hacían una mientras sonaban sus gemidos por todo el lugar. El ritmo de sus movimientos cambiaba, en busca del placer, la profundidad de las penetraciones se adaptaba al deseo de Iris.
Exhaustos se abrazaban con una sonrisa en el rostro. Hermi se encontraba feliz en aquel lugar, sin misiones, sin obligaciones y sin una horrible directora que le obligase a atacar a personas que le gustaban. De pronto, el chico, se acordó del motivo por el cual estaba allí. Miró a Iris que sonreía entre sus brazos y, suspirando, decidió contarle la verdad.
-Iris, tenemos que hablar...
miércoles, 3 de junio de 2015
10. Empieza a ser hora de ejercer como lider
Sam miró a Gaziel y después a su novio. La joven demonio no tenía ganas de ir a la reunión con los Ancianos y los otros líderes del clan pero sabía que si no asistía todo iría peor.
-Taku... Quédate en casa con Gaziel y Nana y ve instalándote, mientras yo asistiré a esa reunión- dijo mientras se dirigía a la salida.
-Sam, no dejaré que vayas sola, iré contigo- la paró Taku cogiéndola del brazo.
-Amor... Eres un vampiro y como tal no puedes ir. Aparte de que a esas reuniones solo pueden ir los Ancianos y los líderes de los otros clanes y, como mucho, sus mujeres o maridos.
-Pero yo soy tu novio, así que iré.
-Sigues siendo un vampiro.
El chico resopló y posteriormente se rió.
-Pues voy como gato y oculto mi presencia para que no sepan quién y qué soy.
Sam, dándose por vencida, decidió aceptar.
-Está bien, amor, pero antes he de pasar por la casa de mi padre.
-¿A qué?
-A por la ropa de cuero. Aquí no tengo ninguna y ya sabes que es la que allí se utiliza.
-Cierto...
-Pues nos vamos ya chicos.
-Suerte Sam- la animó Gaziel,
-Gracias- dicho lo cual, Sama abrazó a su novio y los hizo aparecer en la casa de su padre.
Se dirigieron hacia el viejo cuarto de ella, una vez allí Sam se desnudó y se vistió su ropa de cuero.
-Odio este tipo de ropa, es demasiado ajustada.
Su chico le sonrió y tomando su aspecto de gato saltó hacia los brazos de Sam. Ella lo cogió entre sus brazos con fuerza y comenzó a acariciarlo, sin decidirse a salir. Tras un rato salió de la casa de su padre y se dirigió hacia el auditorio en donde tendría lugar la reunión. Caminó despacio, sin dejar de acariciar a su novio, se sentía intranquila y con miedo acerca de lo que le pudieran decir los Ancianos y los otros líderes de los clanes de demonios, por suerte para ella, contaba con su novio que la tranquilizaba. Tras un rato llegó al portalón del auditorio y se dispuso a entrar, aún sin estar demasiado preparada para las críticas y las burlas de los otros demonios.
-Taku... Quédate en casa con Gaziel y Nana y ve instalándote, mientras yo asistiré a esa reunión- dijo mientras se dirigía a la salida.
-Sam, no dejaré que vayas sola, iré contigo- la paró Taku cogiéndola del brazo.
-Amor... Eres un vampiro y como tal no puedes ir. Aparte de que a esas reuniones solo pueden ir los Ancianos y los líderes de los otros clanes y, como mucho, sus mujeres o maridos.
-Pero yo soy tu novio, así que iré.
-Sigues siendo un vampiro.
El chico resopló y posteriormente se rió.
-Pues voy como gato y oculto mi presencia para que no sepan quién y qué soy.
Sam, dándose por vencida, decidió aceptar.
-Está bien, amor, pero antes he de pasar por la casa de mi padre.
-¿A qué?
-A por la ropa de cuero. Aquí no tengo ninguna y ya sabes que es la que allí se utiliza.
-Cierto...
-Pues nos vamos ya chicos.
-Suerte Sam- la animó Gaziel,
-Gracias- dicho lo cual, Sama abrazó a su novio y los hizo aparecer en la casa de su padre.
Se dirigieron hacia el viejo cuarto de ella, una vez allí Sam se desnudó y se vistió su ropa de cuero.
-Odio este tipo de ropa, es demasiado ajustada.
Su chico le sonrió y tomando su aspecto de gato saltó hacia los brazos de Sam. Ella lo cogió entre sus brazos con fuerza y comenzó a acariciarlo, sin decidirse a salir. Tras un rato salió de la casa de su padre y se dirigió hacia el auditorio en donde tendría lugar la reunión. Caminó despacio, sin dejar de acariciar a su novio, se sentía intranquila y con miedo acerca de lo que le pudieran decir los Ancianos y los otros líderes de los clanes de demonios, por suerte para ella, contaba con su novio que la tranquilizaba. Tras un rato llegó al portalón del auditorio y se dispuso a entrar, aún sin estar demasiado preparada para las críticas y las burlas de los otros demonios.
martes, 2 de junio de 2015
Visiones de futuro #8
Erica y Marc se encontraban en el claro del bosque. El chico tenía los ojos cerrados y parecía nervioso mientras que, la chica, en cambio estaba tranquila mientras caminaba a su alrededor sin hacer ruido. La chica comenzó a hablar entre susurros, acercando su boca a una de las orejas del chico.
-Bien, chico guapo, sigue con los ojos cerrados, concéntrate.
-¿Concentrarme en qué?
-En todo lo que te rodea- le respondió Erica con una sonrisa dibujada en el rostro-. En los olores, los sonidos, las sensaciones... En todo, Marc. Concéntrate y deja que tus sentidos se encarguen de darte la información que necesitas.
El chico asintió y dejó que sus sentidos se intensificaran. Al rato, percibía el más mínimo sonido, incluso notaba la respiración y el pulso de Erica. Los más lejanos olores llenaban sus fosas nasales, acercándole todos los aromas que había en aquel claro. El chico sonrió al sentir a todos los animales que allí había, escondidos y alejados de él, incluso era capaz de notar la tranquilidad que desprendía aquel lugar.
-Creo, creo que ya lo noto Erica...- le dijo él.
-Perfecto, reten todo eso y deja que tu parte más animal se libere, poco a poco y de forma lenta.
El chico obedeció, dejaba que el instinto animal ocupase su cuerpo, que lo recorriera por completo. Abrió los ojos y estos, aún rojos, tenían un brillo nuevo.
-Perfecto chico guapo. Ahora, corre y caza.
Marc salió disparado hacia el interior del bosque, corriendo entre los árboles. Su vista había mejorado notablemente, podía ver en la oscuridad y ver donde estaban los animales. Notaba el pulso de los mismos e incluso creía escuchar como la sangre corría dentro de sus venas.
Siguió corriendo hasta encontrar la presa que más le interesaba. Dejó que su sed y su instinto animal lo guiase para cazar. Corrió detrás de ella y saltó sobre el animal, agarrándola con fuerza y clavando sus colmillos sobre la yugular del animal. La sangre llenó su boca y mojó sus labios. El chico comenzó a beber intentando saciar su sed. Al rato dejó el cuerpo inerte del animal y miró a su alrededor.
Erica se acercó a él con una sonrisa de los labios y limpió la boca de Marc con sus dedos.
-No ha estado mal, chico guapo. Te vas a convertir en un gran vampiro, Elegido...
-Bien, chico guapo, sigue con los ojos cerrados, concéntrate.
-¿Concentrarme en qué?
-En todo lo que te rodea- le respondió Erica con una sonrisa dibujada en el rostro-. En los olores, los sonidos, las sensaciones... En todo, Marc. Concéntrate y deja que tus sentidos se encarguen de darte la información que necesitas.
El chico asintió y dejó que sus sentidos se intensificaran. Al rato, percibía el más mínimo sonido, incluso notaba la respiración y el pulso de Erica. Los más lejanos olores llenaban sus fosas nasales, acercándole todos los aromas que había en aquel claro. El chico sonrió al sentir a todos los animales que allí había, escondidos y alejados de él, incluso era capaz de notar la tranquilidad que desprendía aquel lugar.
-Creo, creo que ya lo noto Erica...- le dijo él.
-Perfecto, reten todo eso y deja que tu parte más animal se libere, poco a poco y de forma lenta.
El chico obedeció, dejaba que el instinto animal ocupase su cuerpo, que lo recorriera por completo. Abrió los ojos y estos, aún rojos, tenían un brillo nuevo.
-Perfecto chico guapo. Ahora, corre y caza.
Marc salió disparado hacia el interior del bosque, corriendo entre los árboles. Su vista había mejorado notablemente, podía ver en la oscuridad y ver donde estaban los animales. Notaba el pulso de los mismos e incluso creía escuchar como la sangre corría dentro de sus venas.
Siguió corriendo hasta encontrar la presa que más le interesaba. Dejó que su sed y su instinto animal lo guiase para cazar. Corrió detrás de ella y saltó sobre el animal, agarrándola con fuerza y clavando sus colmillos sobre la yugular del animal. La sangre llenó su boca y mojó sus labios. El chico comenzó a beber intentando saciar su sed. Al rato dejó el cuerpo inerte del animal y miró a su alrededor.
Erica se acercó a él con una sonrisa de los labios y limpió la boca de Marc con sus dedos.
-No ha estado mal, chico guapo. Te vas a convertir en un gran vampiro, Elegido...
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