Otro cadáver más... Ya van cinco... Sé que podría haber evitado sus muertes, pero decidí un simple espectador. ¿Y qué iba a pensar si les decía cómo y dónde iban a morir? ¡No me creerían y me tomarían por un loco! Y es normal... Pues empiezo a pensar que realmente lo estoy, sino, ¿cómo podía saber cómo iban a morir todas y cada una de esas personas?
El frío vuelve a recorrer mi cuerpo, y utilizando la frase de aquella famosa serie, se acerca el invierno. Sí, el invierno se acerca, pero no la estación, pues ya estamos finalizando la primavera. No sabría cómo explicarlo. Es... Como... Como un sentimiento, ¡no!, como un presentimiento de que algo iba a pasar. ¡Agh! Mejor olvidarlo.
Saco otro cigarrillo de la cajetilla que llevaba en el bolsillo de la chaqueta. Lo enciendo y, llevándomelo a la boca, lo fumo lentamente. Era el tercero de la mañana, normal, había sido una mañana muy estresante. Lo apago en el cenicero de mi mesa. Disfruto de la última calada y suelto el humo con calma, impidiendo que salga todo de una sola vez y observo como este cubre toda la habitación.
Abro la carpeta. Leo la información. ¿Para qué leer si ya conocía todo de antemano? Tiro la carpeta hacia el otro extremo de la mesa, lo más alejada de mi que fuera posible, ya que no era de gran tamaño. Gruño y me pongo en pie. Era hora de resolver el asesinato que esta vez yo había cometido. Ya me había cansado de ser el simple espectador que sabía como iban a morir aquellas otras personas, esta vez quería ser yo quien disfrutara haciéndolo y no sólo viéndolo...
Sí, me había vuelto completamente loco.
Mi pequeño lugar seguro en donde dejo volar mi imaginación con diferentes historias y en el que escribo lo que siento.
miércoles, 12 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
Vamos a calentar la silla #FINAL
¿Y de que quería hablar este ahora?- pensé para mi.
- Diana, como supongo que ya sabrás no soy un humano corriente. Ni siquiera soy humano. Soy descendiente directo del dios indio conocido como "El Embaucador".
-Venga ya, y yo soy "Directioner" perdida- un dios... ¡anda ya primo!
-Mona, hazme caso.
-Que no me lo trago Alfred, mira, no se que vi cuando te transformaste en cuervo o cuando creía que viajaba en el tiempo. Simplemente nada de esto puede estar pasando...
-Si así lo quieres Mona, no te volverás a acordar de mi. Considera esta conversación la última que tenemos.
Dicho esto me dirigí a casa. Empezaba a anochecer. El cielo estaba despejado y se podía ver una luna llena que, allá a lo lejos, esconde muchas historias de cientos de culturas.
Al llegar a casa voy a mi cuarto, no tenía ganas de cenar. Me acuesto como de costumbre y busco el collar. Ya no estaba. Río para mis adentros pensando que todo había sido falso. Apago la luz y me pongo a dormir, mañana había clase. O no...
Justo cuando cierro los ojos se escucha un ruido de vajilla rompiéndose. Mi madre grita, un grito fugaz. Rápidamente salgo de cama y bajo las escaleras para ver que ocurría. Allí estaba el. Allí estaba mi madre, sobre un charco de sangre.
-Dije que me olvidarías, no dije como- me mira. Sus ojos estaban negros. Sentí miedo y me desmallé.
-Wow Diana, que historia, impresionante. Pero... ¿Que tiene eso que ver con Alcohólicos Anónimos?
- Diana, como supongo que ya sabrás no soy un humano corriente. Ni siquiera soy humano. Soy descendiente directo del dios indio conocido como "El Embaucador".
-Venga ya, y yo soy "Directioner" perdida- un dios... ¡anda ya primo!
-Mona, hazme caso.
-Que no me lo trago Alfred, mira, no se que vi cuando te transformaste en cuervo o cuando creía que viajaba en el tiempo. Simplemente nada de esto puede estar pasando...
-Si así lo quieres Mona, no te volverás a acordar de mi. Considera esta conversación la última que tenemos.
Dicho esto me dirigí a casa. Empezaba a anochecer. El cielo estaba despejado y se podía ver una luna llena que, allá a lo lejos, esconde muchas historias de cientos de culturas.
Al llegar a casa voy a mi cuarto, no tenía ganas de cenar. Me acuesto como de costumbre y busco el collar. Ya no estaba. Río para mis adentros pensando que todo había sido falso. Apago la luz y me pongo a dormir, mañana había clase. O no...
Justo cuando cierro los ojos se escucha un ruido de vajilla rompiéndose. Mi madre grita, un grito fugaz. Rápidamente salgo de cama y bajo las escaleras para ver que ocurría. Allí estaba el. Allí estaba mi madre, sobre un charco de sangre.
-Dije que me olvidarías, no dije como- me mira. Sus ojos estaban negros. Sentí miedo y me desmallé.
-Wow Diana, que historia, impresionante. Pero... ¿Que tiene eso que ver con Alcohólicos Anónimos?
miércoles, 5 de marzo de 2014
Sigue el Juego #1
Volvemos una vez mas después de estas vacaciones carnabalescas (muy necesitadas para relajar los engranajes de fin de trimestre para los de 2º de Bachillerato) y traigo el primer capítulo de Sigue el Juego.
Las palabras a escribir son: Diente, Frío y Caballito de mar.
Aparte, me pidieron que usara estas otras palabras: Gato, Gordo y Alas.
Disfrutad!!
"Dicen que cuando sientes un escalofrío es que te atraviesa un fantasma.
Esta, es mi historia..."
-¡Papa! Me duele un diente...
-Venga Isaac, tienes que prepararte. Y abrígate, que hace frío.
-Vale papa, pero llévame al dentista, ¿vale?- dice poniendo su mejor sonrisa.
Isaac, mi hijo. Un poco rebelde, pero lo normal con siete años. Anoche vimos "Buscando a Nemo" y me conozco el cuento del diente. En nuestro dentista habitual hay una pecera, con un caballito de mar... bueno, niños.
En casa somos tres: Isaac, un gato gordo con malas pulgas y yo. Mi mujer murió en el parto de Isaac, todavía no he superado ese día.
Ahora he de llevar a mi hijo a la escuela, por no decir que mi turno en el trabajo comienza en tres cuartos de hora. Me asomo a la ventana antes de volver a llevar a mi hijo. El cielo estaba rojo, me recordaba a ella. Un escalofrío recorre mi cuerpo y me siento como si tuviese alas...
Palabras para SAM: Accidente, Colgante, Rasta.
viernes, 14 de febrero de 2014
Vamos a calentar la silla #26
¿Qué corriera? ¿Cómo iba a poder hacerlo si estaba congelada? Realmente no sé cómo lo conseguí, pero empecé a correr, en mi vida había corrido a semejante velocidad. Tenía miedo de mirar hacia atrás y encontrarme con ese pajarraco. No sabía a dónde ir, ya que a mi casa no podía volver, no les podría explicar a mis padres y mis tíos la extraña desaparición de Alfred. Tenía que pensar con rapidez, decidir a que lugar debería ir para protegerme de esa bestia.
Me metí por unos callejones cercanos al parque, creía recordar que allí había un edificio abandonado. Así era, allí se encontraba, parecía intacto a pesar de que llevaba 5 años vacío. Entré rápido, atracando la puerta con un armario que había en la entrada. No sabía si allí estaría a salvo, pero por el momento todo estaba tranquilo. Me dejé caer en el suelo lleno de polvo, para recobrar el aliento.
Pasaron cinco minutos y como seguí sin sentir nada, decidí explorar el edificio. Usé la linterna de mi móvil para iluminar el lugar, pues ya empezaba a anochecer y el lugar estaba bastante oscuro, En la entrada sólo había aquel armario que había usado para atrancar la puerta, unas escaleras que iban hacia el piso superior y cuatro puertas. La de mi derecha conducía a una cocina, para mi sorpresa estaba perfectamente amueblada, con su mesas y sillas, una nevera, una despensa detrás de otra puerta, una vitrocerámica, un horno, un lavavajillas y un microondas. La puerta de mi izquierda conducía a un salón, también amueblado: sofá, tele y una estantería. La puerta que estaba pegada a las escaleras conducía a otras, que llevaban al sótano, dónde sólo había una lavadora. La otra puerta conducía a un pequeño aseo. Subí las escaleras y me encontré con con tres habitaciones y dos baños. Estaba sorprendida de que alguien pudiera haber abandonado un lugar como ese.
Fuera oscurecía, tenía que volver a casa, pero no podía hacerlo sin Alferd... No sabía que hacer... Además, tenía miedo de salir y encontrármelo aún con su aspecto de cuervo gigante.
Finalmente decidí salir, y allí estaba él, mirándome fijamente.
-Tenemos que hablar...
Me metí por unos callejones cercanos al parque, creía recordar que allí había un edificio abandonado. Así era, allí se encontraba, parecía intacto a pesar de que llevaba 5 años vacío. Entré rápido, atracando la puerta con un armario que había en la entrada. No sabía si allí estaría a salvo, pero por el momento todo estaba tranquilo. Me dejé caer en el suelo lleno de polvo, para recobrar el aliento.
Pasaron cinco minutos y como seguí sin sentir nada, decidí explorar el edificio. Usé la linterna de mi móvil para iluminar el lugar, pues ya empezaba a anochecer y el lugar estaba bastante oscuro, En la entrada sólo había aquel armario que había usado para atrancar la puerta, unas escaleras que iban hacia el piso superior y cuatro puertas. La de mi derecha conducía a una cocina, para mi sorpresa estaba perfectamente amueblada, con su mesas y sillas, una nevera, una despensa detrás de otra puerta, una vitrocerámica, un horno, un lavavajillas y un microondas. La puerta de mi izquierda conducía a un salón, también amueblado: sofá, tele y una estantería. La puerta que estaba pegada a las escaleras conducía a otras, que llevaban al sótano, dónde sólo había una lavadora. La otra puerta conducía a un pequeño aseo. Subí las escaleras y me encontré con con tres habitaciones y dos baños. Estaba sorprendida de que alguien pudiera haber abandonado un lugar como ese.
Fuera oscurecía, tenía que volver a casa, pero no podía hacerlo sin Alferd... No sabía que hacer... Además, tenía miedo de salir y encontrármelo aún con su aspecto de cuervo gigante.
Finalmente decidí salir, y allí estaba él, mirándome fijamente.
-Tenemos que hablar...
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