domingo, 10 de agosto de 2014

Quiero irme a vivir a ese lugar

Quiero irme a un lugar en donde todos podamos ser como queramos sin que nadie nos juzgue. Un mundo en el cual a los demás no les importe cual sea tu orientación sexual. En donde hombres y mujeres sean tratados de la misma forma, tengas las mismas igualdades o privilegios, donde no se discrimine a nadie por pertenecer a un país o a otro, en donde no importe cual sea tu religión o cultura.
Deseo encontrar un lugar en donde la gente se ayude unos a otros sin desear nada a cambio. Un lugar en que si te ocurre algo por la calle, los que pasen a tu alrededor de echen una mano en lo que sea necesario, ya sea llamar a una ambulancia o parar un carrito con un niño en él que corre camino abajo.
A estas alturas de la vida, la sociedad de ha vuelto mucho menos solidaria y humanitaria, la gente sólo piensa en su propio beneficio, sin pensar en que otros de su zona lo pasen mal y les iría mejor, con quizás, esa ayuda mínima que este pueda aportar. ¿Dónde han quedado los principios básicos de una sociedad  moderna y civilizada?
Poco a poco este mundo se ha ido pudriendo. Ya ni en los pueblos la gente es tan amable y confiada como antes. 
En los países considerados "inferiores" tienen mayores valores sociales que aquellas más "desarrolladas y superiores".
En esta sociedad a la gente le preocupa tener un móvil último modelo y aparentar tener una calidad de vida superior a lo necesario. Ya no es importante ayudar al prójimo ni ser iguales en todo.
Me gustaría una vida más amble y civilizada que la actual...

sábado, 2 de agosto de 2014

Algunas veces sí es demasiado tarde

Lagrimeaba abrazada a un osito de peluche. En su vida se había sentido tan dolida, y todo a causa de lo estúpida que había sido. Si hace un par de semanas hubiera tenido el valor suficiente para expresar sus sentimientos, ahora no estaría llorando por la pérdida del chico que amaba, su mejor amigo, su confidente, su..., todo. Y ahora él estaba con otra, una chica que no sabría amarlo como ella lo haría, que no sería capaz de entenderlo como ella lo hacía y mucho menos aquella chica lo conocería tan bien como ella.
Sus ojos estaban ya rojos e hinchados, llevaba demasiadas horas llorando por un amor imposible y porque había decido alejarse de él para siempre. No soportaba verlo con otra, ver como abrazaba, besa y se reía con su novia. Era demasiado doloroso para cualquiera.
Su osito ya estaba mojado. Era la primera vez que derramaba tantas lágrimas seguidas. Era cierto lo que se decía de que el primer amor duele. ¿Cómo podía existir un dolor semejante? ¿Cómo alguien podía vivir con ello?
Tenía el móvil en la mano, releía viejas conversaciones con su mejor amigo, en la que no faltaban los "te quiero idiota", pero que ella decía desde el corazón, decía que lo quería porque así lo sentía. Miraba fotos en las que ambos salían, abrazándose o haciendo el idiota, demostrando la buena amistad que los unía. Pero, desgraciadamente, eso ya no volvería a ser así.

Tiró el móvil al fondo de un cajón, ya que era la cuarta vez en ese día que la pantallita del pequeño teléfono se iluminaba y aparecía la foto de su mejor amigo. No quería ni podía contestar a ninguna de sus llamadas o mensajes. 
Para su desgracia, la vibración del móvil aún se escuchaba y sentía. Lo cogió y lo apagó, esta vez lo metió dentro de un cojín que dejó bajo su cama.
Miró por la ventana, fuera llovía, normal en un día otoñal como aquel. Ni dentro ni fuera de aquel cuarto brillaba el sol y eso hacía que se sintiera aún más desdichada. Estaba cansada. Cansada de sollozos y lágrimas. Debía superarlo, aunque jamás volvería a ser las cosas como antes, sin su complicidad y bromas que acababan en pequeños besos y abrazos.
Quizás si le hubiera confesado sus sentimientos hace tiempo, todo hubiera ocurrido de otra forma y ahora ella sería su novia y no aquella chica, Pero, desgraciadamente, algunas veces sí era demasiado tarde para decir las cosas y ella ahora lo sabía bien.

Un "gracias" no es suficiente

Después de dos meses, al fin he conseguido acabar la pequeña historia de Sam y Taku. A pesar de que este secuestro se me ocurrió un día, la historia en sí no es cosa mía, nació junto a un amigo mío por un antiguo Rol en el que participábamos (lo siento a quien era "Shana" realmente por no poder pedirle que me dejara escribir sobre su personaje en una de las publicaciones).
Obviamente, el personaje de Sam está creado totalmente por mi, pero, en cambio, Taku es de ese querido amigo Sr. X (no me deja poner su verdadero nombre u.u). Antes de empezar a publicar un post sobre ello, aunque creo que realmente ocurrió después, le pregunté si no le importaba que usara a su personaje para usarlo en mi Blog y escribir por mi cuenta, sin obtener ningún beneficio a cambio, salvo la alegría de ver cómo se iba leyendo, una historia de ellos dos. Su respuesta fue afirmativa.
Desde que accedió a que publicara usando a su personaje, le he ido pidiendo consejo de qué haría Taku en ciertas ocasiones, como actuaría para salvar a su novia, es más, el recuerdo de Taku está casi totalmente escrito por él.
Por ello, me gustaría darle las gracias por darme permiso a escribir, ya que es algo que me encanta, aunque no sea algo en lo que sobresalga demasiado, pero disfruto con ello,
Por eso, St. X, que sabes que te aprecio muchísimo, gracias por dejarme escribir y no llevarme a los tribunales por apropiarme de un personaje ajeno. Cuando consiga hacerme rica y famosa por mis escritos, si hago un libro sobre Sam en el que aparezca Taku (que sabes que así es), aparecerás en la dedicatoria, y esta vez sí usaré tu nombre.
Este Sr. X también quiere que siga publicando en el Blog alguna que otra historia alternativa más de nuestros personajes, pero sinceramente, creo que ha sido algo puntal y que si él quiere, que lo escriba y yo lo publico a su nombre.
Así que, un saludo a todos aquellos que han seguido aquella historia desde el principio y de nuevo decir, ¡gracias Sr. X!

viernes, 1 de agosto de 2014

10: Libre

A su paso iban quedando cuerpos dañados, aunque estaba cabreado no era necesario matar, sin embargo, siempre estaba bien dar algún que otro bocado para poder alimentarse un poco. Sólo deseaba que su chica siguiera con vida, y que sobre todo que no hubiera perdido la cordura, era bastante difícil traerla de vuelta, aunque él, a diferencia del resto, siempre había sido capaz de lograrlo.
Llegó a la puerta que le habían indicado, supuestamente detrás de ella se encontraba Sam. Esperaba que así fuera, sino, alguien iba a morir por ello.
La puerta estaba cerrada con llave, y obviamente él no la tenía. No le quedaba otra que derribarla. Tomó carrerilla y la golpeó con su cuerpo, más no se abría. Probó un par de veces más hasta que la puerta cedió y se abrió por el golpe, la cerradura había reventado.
Sin llegar a entrar una mano lo agarró del cuello, ahogándolo. Conocía el tacto de aquella suave mano, era la de Samantha, su novia. Gruñó, si ella lo había cogido de aquella forma sólo quería decir que había perdido su cordura. La chica lo pegó a la pared. Su cuerpo estaba lleno de marcas y estaba tan delgada que se notaban sus huesos, verla de esa forma le partía el corazón. Cada vez odiaba más a su madre. ¿Cómo había sido capaz de hacerle aquello a alguien tan dulce como ella? Los ojos de la joven eran del color de la sangre, su cara reflejaba la mismísima locura. Necesitaba recuperarla cuanto antes.
-¿Quién cojones eres? ¿Tú también vienes a torturarme?- la voz de Sam era dura y fría como el hielo. Se notaba lo mal que lo debía haber pasado.
-Soy tu novio- contestó con una voz dulce y suave, intentando tranquilizarla.
-¡Ja! ¡Qué gracioso! Yo no tengo novio.
-Si lo tienes, y soy yo- se acercó a la cara de ella, ignorando la presión que sentía en su cuello y la besó suavemente.
La chica no tardó en separarse y golpearle. Él sólo se defendía, no podía ni quería dañarla ya más de lo que estaba, eso no era como en sus entrenamientos, ni siquiera era su diablilla.
-¡¿Pero qué haces?!- gritó, cabreada, tras darle una patada sobre el abdomen y un puñetazo que le rompió el labio a Taku.
Él le sonrió, como si ella fuera la de siempre, ignorando los ataques que recibía.
-Sam, soy Taku, tu novio- esbozó una amplia sonrisa-. Te quiero, amor.
-¿Pero de qué hablas? ¿Estás loco?- ella seguía sin dar su brazo a torcer.
El vampiro se fue acercando a ella, mientras que la demonio iba caminando hacia atrás, separándose de él. Taku la abrazó y volvió a besarla. En esta ocasión ella correspondió al dulce beso de su novio. Al ver que se dejaba, la pegó aún más a él.
Tras un minuto, se separó de él y se llevó las manos a la cabeza, de sus ojos caían lágrimas, que mojaban sus manchadas mejillas. Empezó a balbucear palabras sueltas.
-Taku... Novio... Vampiro... Amor... Te quiero...
-Y yo a ti cielo- se río, nervioso y alegre por haberla recuperado. Volvió a rodearla con los brazos y le besó el cuello-. Oye... Amor, tengo hambre. ¿Puedo?
-Serás idiota... Sabes que no puedo negarme ni en este estado- se ríe y se pega a él, temblando-. Pero estoy demasiado débil.
-Era broma, mi amor.
Ambos se rieron y abrazaron de nuevo, fundiéndose en un beso, dando un poco de alegría a aquella celda fría y oscura.
A pesar de que él no era el que había estado encerrado durante aquellas semanas, al fin se sentía libre.